Se hizo encarcelar
Para llevar el amor de Dios a los presos
Testimonio del Padre Trampitas
Testimonio de la misericordia de Dios
Tan preso que cuando el Papa Juan Pablo II visitaba por primera vez México en 1979, el P. Trampitas solicitó al Jefe de la cárcel un permiso especial para ir a alguna de las ciudades por donde el Papa iba a pasar. El permiso se atoró a medio camino y nunca llegó. Y se quedó sin ver al Papa. Él, que era sacerdote. Sacerdote hecho preso voluntariamente. Con todas sus consecuencias.
Numerosos hombres de siete homicidios para arriba, mujeres purgando una larga condena por sus crímenes... pudieron encontrar a Dios y morir en paz gracias al testimonio y labor del P. Trampitas.





