
La mañana del 29 de agosto de 1990, Bosco besó a su mujer y a sus siete hijos, minutos después fue secuestrado. Vivió nueve meses en un cuarto de un metro por tres, desnudo la mitad del tiempo. "Yo entiendo mi secuestro como si Dios me hubiera dicho: no te puedo volver a meter en el vientre de tu madre, pero te voy a meter nueve meses en un cuartito para que con tu inteligencia y tu memoria decidas cómo vas a vivir tu segunda oportunidad. Entendí con todo mi ser que mi tesoro es mi gente y no mi trabajo o mi cuenta bancaria. En el zulo lo hubiera dado todo por abrazar un minuto a uno de mis hijos.
Bosco descubrió la mano providenciosa de Dios en todos los acontecimeintos de nuestra vida , que no existe la casualidad y que DIos no nos deja nunca aun en los momentos más duros que nos toque vivir, Dios esta allí , hace falta solo abrir los ojos del corazón.
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