Spiderman 3: Sacrificio, honor y servicio seguirán abarrotando las salas
28 de mayo, 2007
El peor enemigo lo llevamos dentro... aunque se requiera una sustancia extraterrestre viva para potenciarlo.
Spider-Man 3 dura casi 140 minutos pero no se hace pesada. Tiene lo mismo que las dos entregas anteriores: efectos especiales, acción, un personaje con dudas y atormentado, un romance tortuoso y complicado y buenas enseñanzas morales.
Los fans esperaban eso, más de lo mismo. La clave está en que sea "más". En la segunda película, por ejemplo estaba el malvado Doctor Octopus. En esta hay tres supervillanos: el Hombre de Arena, el Duende (hijo) y el terrorífico Venom. En las películas anteriores había sólo una novia: Mary Jane. En esta se suma la rubia Gwen Stacy, hija del capitán de policía.
Y además se mantienen todos los personajes entrañables que rodean a Peter Parker, Spiderman: el editor J.J. Jameson con su secretaria Becky, la dulce y sabia tía Jane, Harry Osborn y van cobrando relevancia los geniales personajes de su casero eslavo y su hija, enamorada de Peter.
Y es que Peter va bien en sus estudios, en su trabajo, en el amor y como superhéroe. La ciudad le adora y le hace un homenaje. Y en ese homenaje la guapa Gwen Stacy besa -por petición popular, "que se besen" - al héroe bajo la máscara... lo que enfurece a Mary Jane, porque -si recordamos la primera película- "ése era nuestro beso, Peter". De hecho, Mary Jane probó ese mismo beso en la segunda película con su pretendiente, el coronel Jameson, y no funcionó.
Mientras Spiderman triunfa, la carrera de Mary Jane es mediocre, y ella no se atreve a decirlo, mientras que a Peter se le van subiendo algunos humos a la cabeza.
Entonces se suman varios acontecimientos desafortunados: llega en un meteorito una sustancia extraterrestre que se alimenta de los sentimientos de venganza y potencia la fuerza y poderes de Spiderman. Y Peter se va llenando de odio, venganza y rencor cuando sabe que uno de los asesinos de su tío Ben sigue vivo y se ha escapado de la cárcel. Más aún, acabar con él será duro: ha adquirido poderes en un accidente con radiación, convirtiéndose en el Hombre de Arena.
Como le pasaba al doctor Octavius (a quien controlaban sus brazos convirtiéndole en Octopus), como le pasaba a Osborn (dominado por su fórmula verde que le convirtió en el Duende), Spiderman tendrá que luchar con el mal en su interior, con el nuevo traje negro -la sustancia extraterrestre- que fomenta en él su parte oscura y negativa.

Los enemigos de Spiderman no son un simple bloque de maldad. Si el viejo Norman Osborn era atormentado por "la voz" del Duende, su lado maligno, aquí veremos a su hijo Harry atormentado por la voz de su padre, posesivo y tiránico, que le acusa de débil.
Incluso Venom, la monstruosidad alienígena, no es sólo un bicho que se alimenta de emociones de odio y rencor. Es memorable la escena en que vemos a Eddy Brock, un fotoperiodista ambicioso y tramposo, rezando en la iglesia: "aquí me tienes, Señor, humillado, para pedirte que mates a Peter Parker".
Y en ese momento la sustancia alienígena se une a Brock y juntos se convierten en un monstruo casi invencible: Venom es lo peor de un hombre rencoroso, ambicioso y mezquino. En Venom vemos lo que podría haber sido Peter si se hubiese unido más al alienígena, igual que en Gollum vemos lo que habría sido Frodo de unirse más al Anillo.
Caso especial es el Hombre de Arena, criminal de poca monta que busca dinero para curar a su hija enferma. Su historia quizá podría haberse desarrollado más, pero hay ya demasiadas tramas y personajes. Spiderman luchará contra tres villanos pero al final no todos lo serán.
Los efectos son espectaculares, el ritmo de la película correcto. Hay momentos de romance (esa luna contemplada por los enamorados desde la telaraña) y de crisis de pareja. Hay momentos musicales de humor: el lado vanidoso de Peter, antes de la depredación, pasa por la chulería y el público se ríe.
Sam Raimi, que siempre fue fan del superhéroe, disfruta rodándolas y la empresa se enriquece, ya que Spider-Man 3 ha batido numerosos récords: ya es la película más taquillera del año, el mejor fin de semana de estreno, etc... Se ha encontrado una fórmula, la estructura del guión sigue las películas anteriores (Peter en su vida privada, crisis en la vida privada, aparece monstruo, crisis también como superhéroe, Peter parece tocar fondo, algo o alguien hace reaccionar a Peter -Mary Jane, tía May-, héroe vuelve al combate, inesperada victoria).
Se habla ya de rodar tres películas más. Y pronto se estrenará la segunda de los Cuatro Fantásticos.
Todas estas películas rescatan el cine de aventuras, héroes, una cultura del esfuerzo y sacrificio, de honor y servicio, camaradería y humanidad (debajo de la superhumanidad). Es decir, rescatan, desde el más honesto entretenimiento, aquello que la cultura "de élite" hace tiempo que ya no nos ofrece porque ya no se lo cree. La gente normal lo cree y quiere creerlo, y abarrotará los cines muchas décadas.
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